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Parece que fue ayer cuando un nueve de septiembre de 2004 comenzó el colegio una nueva promoción de niños  de tres añitos, vestidos con un pantalón verde  y una camiseta blanca, esos éramos nosotros.

Mirad el lugar donde nos encontramos, hace trece años aquí mismo, representábamos nuestro primer festival y hoy estamos aquí por última vez para celebrar que ya hemos finalizado una etapa de nuestras vidas.

Podemos afirmar sin riesgo a equivocarnos, que hemos pasado más tiempo en el colegio que en nuestras casas. Este  lugar nos ha visto crecer y a su vez hemos crecido con él.

Llevamos trece años en este colegio y cada uno de ellos ha sido especial. De nuestros tres primeros años en infantil, nos llevamos la paciencia y dedicación de nuestras profes, Isabel y Fani. Ahí fue cuando comenzó todo, nuestras primeras letras, números, lecturas y amigos.

Y sin darnos cuenta, cambiamos nuestro chándal  por el uniforme y cada mañana teníamos que subir dos pisos ¡Ya éramos mayores, habíamos comenzado primaria ¡ El primer día había otros niños en clase, ahora teníamos más compañeros para conocer. Fue una etapa muy variopinta, tuvimos desde conejos fugitivos hasta micrófonos espías, pasamos de castigos eternos a broncas interminables ¡Ya apuntábamos maneras!

Pero ahora quiero centrarme en nuestra última etapa, la ESO. ¡Qué pichones éramos, en primero!, nos agobiábamos por nada, nos lo creíamos todo y recibíamos palos por todas partes. La frase célebre de aquel año fue por excelencia ¡ En lengua se redacta, no se escupen conceptos! ¡ Me sangra la boca de decirlo! ¡Qué momentos!

Llegó segundo y con ello dejamos de ser los más pequeños del recreo ¡por fin!

De este curso todos guardamos un recuerdo con especial cariño, aunque en aquel momento no lo sentimos como tal, ¿Qué haríais vosotros (si , si, vosotros los padres ) si un señor vestido de negro irrumpiera en vuestra clase y os exigiera comprar una biblia en latín para examinaros en un tribunal eclesiástico? ¡Podéis imaginar la cara que se nos quedó! ¡Se nos cayó el alma a los pies! ¿Podéis imaginar quién fue?.. ¡ Si, si, fuiste tú! Miguel Ángel, aquella fue tu presentación, qué diferente habría sido todo si eso hubiera pasado hoy.

Pasamos a tercero y nos dimos cuenta de que no  todo era coser y cantar. Las asignaturas fueron subiendo de  nivel y más de uno nos llevamos importantes disgustos con nuestras notas, sin embargo, conseguimos superarlo y pasamos de curso.19224977 281913258947876 5097649441825505035 n

Al fin llegó el esperado y temido cuarto, un año tan lleno de grandes experiencias que ha pasado tan rápido que apenas nos ha dado tiempo a pestañear y ya se había acabado. Nada más comenzar las clases, emprendimos el viaje hasta Galicia para poder vivir una experiencia inolvidable: el Camino de Santiago. Esa semana marcó un antes y un después en todos aquellos que la realizamos, esa convivencia continua, ese esfuerzo constante y la certeza de que todo el cansancio se resumiría en alegría al terminar nuestros cien  kilómetros y llegar a la tumba del apóstol Santiago. Estoy segura de que estamos de acuerdo en que fue una de las mejores semanas de nuestras vidas.

Durante este año ha pasado absolutamente de todo. Si algo no nos falta, son anécdotas.

Cómo olvidar aquél día en que llovió dentro de la clase;  cuando por arte de magia se bajaron los plomos, y todas esas risas provocadas por la tribuna, ya que hemos tenido la clase tan perfectamente organizada que constaba de tribuna, pretribuna y tribuna de delante. Otro momento memorable es aquél día de carnaval cuando nos pareció una buena idea presentarnos en batín, bigotes, pelucas e incluso cascos romanos al colegio. Sólo conseguimos horrorizar a los profesores, pero a día de hoy lo recordamos entre risas.

Pero si ha habido una semana que nos ha dejado innumerables anécdotas, es la de nuestro viaje de fin de curso. Después de un día lleno de adrenalina en PortAventura, llegó Roma, la ciudad eterna, como eternas eran nuestras noches, entre partidas al uno, sesiones de peluquería entre trenzas y secadores, y demás aventuras apenas conseguimos descansar un par de horas diarias. Pero oye, qué bien lo hemos pasado y cuántos lugares únicos hemos visitado. Sin duda ha sido una experiencia irrepetible.

No obstante, nada de esto habría sido posible sin vosotros, compañeros, cada una de esta anécdotas está protagonizada por alguno de vosotros, y es que trece años dan para mucho.

Salimos de aquí habiendo adquirido gran cantidad de conocimientos, que sin duda nos serán útiles el día de mañana, pero sobretodo, habiéndonos formado como personas, siendo gente preparada para afrontar todo lo que nos depare el futuro.

Porque sí, puede que nuestros  caminos se separen, pero todos estamos unidos por el lugar que nos ha visto crecer. A día de hoy nos damos cuenta de lo afortunados que hemos sido al haber crecido en este centro, y esto es gracias a nuestros padres que fueron quienes decidieron que éste era el colegio que querían para nosotros. Gracias por vuestro aguante, por traernos a clase y recogernos varias veces al día, por esos bocadillos para el almuerzo y esos botellines que acababan convertidos en auténticos balones de fútbol.

Gracias a todos y cada uno de los profesores por haber seguido siempre ahí pese a que en algunos momentos fuéramos literalmente insoportables. Os debemos mucho, gran parte de lo que somos lo hemos aprendido de vosotros. La labor de los profesores no es enseñar su materia solamente, también es educar con unos buenos valores, y podéis sentiros orgullosos, lo habéis conseguido con creces.

Gracias a las religiosas del sagrado corazón de Jesús, sin vosotras este colegio no existiría. Nos habéis educado con amor, tal y como os enseñó Madre Piedad, la fundadora de vuestra congregación. Vuestro trabajo, dedicación y amor han hecho que nos sintamos en nuestra casa todos estos años.

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Y gracias especialmente a ti, Sor Valentina, por contagiarnos tu alegría y bondad y dirigir este colegio con tanta valentía y dedicación.

Mercedes, Susy, perdonadme por este inesperado cambio de guión, pero era necesario mantener esta parte en secreto, puesto que va dirigida a vosotras.

No hay palabras suficientes para agradecer todo lo que habéis hecho por nosotros. Habéis sido un pilar fundamental en estos últimos años, sin vosotras habría sido imposible estar aquí hoy. Sois las mejores tutoras que se puede tener, habéis traspasado la línea entre el colegio y la familia, y os habéis convertido en algo más.

Mercedes, gracias por tu paciencia y por tu aguante, por no haber desistido en esos momentos en que cualquiera nos hubiera dado por imposibles. Gracias por aguantarnos incluso en nuestros grupos de whatsapp, donde muchas veces acababas haciendo de mediadora en nuestras peleas o incluso atendiendo a nuestras súplicas y retrasando exámenes o plazos de entrega de muchos trabajos.

Susy, gracias por haberte preocupado personalmente de cada uno de nosotros en todo momento. Has desempeñado una función de madre dentro del colegio, y eso es algo que te agradecemos de todo corazón. Gracias por no haber cumplido tu palabra, y no haber abandonado nuestra tutoría como tantas veces dijiste. Siempre supimos que no nos abandonarías.

Gracias por todos los momentos compartidos, nada habría sido lo mismo sin vosotras, nuestras tutoras. Quiero que sepáis que ocupáis un lugar muy especial en nuestros corazones, y sobre todo, que os queremos.

Pese a encontrarnos en el acto de despedida de nuestro colegio, espero que esto no se trate de un adiós, sino de un gracias y hasta pronto. Sabed que podéis contar con nosotros para todo aquello que necesitéis , aunque no va a ser tan fácil perdernos de vista, pues nos tendréis aquí recordándoos lo mucho que os echamos de menos tan a menudo que parecerá que no nos hemos ido.

Echaremos de menos ese olor a jazmín por las mañanas, las escaleras, nuestras clases , nuestros pupitres y nuestros uniformes.

Y es que es así, tal y como un trocito de nuestros corazones os pertenece a cada uno de los que nos habéis acompañado  durante tanto tiempo, también una parte de nosotros se queda aquí, junto a vosotros.

Muchas gracias y hasta pronto.